"...se hace camino al andar..."

1959-1969

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(1958-1959) “Yo había tenido que refugiarme en una casa que construí en la montaña de Agua Fría, al lado de la carretera que va del pueblo de Los Teques hacia el dique de este nombre...

“Allí vivía con mi Padre; mi hermana Euridices, quien vivía en Caracas, nos daba vueltas regularmente.“

(1964-1965) "Yo me había ubicado en un apartamento del edificio Avila, en Valle Abajo, muy cerca de Los Chaguaramos. En linea recta, creo que estaba ubicado a unos 700 metros de la Digepol...  por allí pasaban todas o una gran cantidad de patrullas de la policía cuando regresaban a su cuartel“

(1967-1968) “Mi esposa Gisela y mis dos hijos quedaron en el país hasta octubre (1967), cuando llegaron a Moscú"

(1968-1969) “Yo vine regresando [a Venezuela] en octubre de ese mismo año [1968] con el tiempo suficiente para firmar la aceptación de la candidatura de diputado al Congreso Nacional que el Partidos había postulado"

Alonso Ojeda Olaechea
Dos nombres. Una vida de acción y pasión (1999)


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"En la clandestinidad con Belén de cuatro años y David de dos, vivíamos en Caracas en un apartamento [1965]. De allí nos desplazábamos al litoral donde el Partido había alquilado una casa en Tanaguarena, muy cerca del club del mismo nombre. (Por cierto, Arturo Uslar Pietri pasaba por allí con frecuencia). La casa era muy agradable, con árboles a ambos lados. Nuestra estadía en ella era conocida por muy pocas personas. Una noche llegó un camarada del Buró Político con la tarea de entregarle a Alonso un dinero. Yo, con la intuición que caracteriza a las mujeres, le había dicho a Alonso días antes, que a esa casa podía entrar alguien por la noche sin ser visto. Efectivamente, esa noche entró un ladrón, pero solo al día siguiente me di cuenta de que habían quitado la reja que protegía la ventanita del baño y le dije a Alonso, quien inmediatamente se percató de que no estaban sus pantalones. Estos aparecieron tirados en el patio. Pero, Alonso había aprendido con los campesinos a guardar el dinero debajo de la almohada, así que al rescatar los pantalones, regresó riéndose porque el ladrón no había podido llevarse ni medio [unidad monetaria equivalente a 0,25 bolívares]“

Gisela Falcón de Ojeda
Testimonio, 2021

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