Alonso Ojeda Olaechea, el camarada que dio la cara y enfrentó las adversidades


Tribuna Popular ABRIL de 2026

Año LXXIX | Nº 3.073


A 20 años de su siembra
y 108 años de su natalicio

Ángel Ostos
Historiador, miembro del Comité Central del PCV


El 8 de abril de 2006, hace dos décadas, la clase obrera y el pueblo venezolano despidieron a uno de sus dirigentes más comprometidos: el camarada Alonso Ojeda Olaechea. 

Nació el 11 de agosto de 1918 en Libertad de Barinas, en el seno de una familia trabajadora con profundas raíces en la lucha política. Su abuelo, el general Rafael Ángel Olaechea, fue diputado a la Asamblea Legislativa, y además descendía de la familia Palacio Fajardo. Desde temprana edad, Alonso forjó un compromiso inquebrantable con la causa proletaria y con el Partido Comunista de Venezuela (PCV). 

Su vida estuvo marcada por un alto sentido de honestidad y justicia, así como por una entrega total a los ideales revolucionarios, lo que lo consolidó como una figura emblemática del movimiento comunista venezolano. Fue conocido por diversos seudónimos como «Carlos Zamora»,«Don Zamo»,«Miguelito»,«El Bagacero» y el «Camarada de las Dificultades», este último por su disposición a dar la cara en los momentos más complejos.

Su militancia en el PCV comenzó en 1937, a los 19 años, en un contexto de clandestinidad y represión. Ese mismo año fue encarcelado en dos ocasiones: primero por imprimir un documento de denuncia contra el gobierno y luego por su participación en la Primera Conferencia Sindical Nacional en Caracas, donde representó a la Federación de Trabajadores de Lara. En esos años iniciales puso a prueba su temple revolucionario, asumiendo tareas como la reproducción, en un viejo sacapruebas denominado «mostrenco», del manifiesto Dar la cara, documento contentivo de las conclusiones de la Primera Conferencia Nacional del PCV, celebrada el 8 de agosto de 1937 en condiciones extremas de clandestinidad.

La visión de la lucha de clases del camarada Alonso no se limitó a la teoría. Tipógrafo de oficio, fue fundador del Sindicato de Artes Gráficas de Barquisimeto y un incansable organizador de sindicatos de cañicultores, trabajadores azucareros, alpargateros, albañiles, panaderos y zapateros en el estado Lara. Asimismo, fue pionero en la organización de las primeras Ligas Campesinas en Lara, Yaracuy, Barinas, Portuguesa y Cojedes. 

Esta labor fue fundamental para la consolidación del movimiento obrero y campesino en estas regiones, reflejando su convicción de que «los comunistas venezolanos planteamos la necesidad de organizar a las masas; el camino no puede ser otro que la organización y la lucha del pueblo».

La trayectoria política de Alonso Ojeda Olaechea estuvo profundamente ligada a los principales acontecimientos del siglo XX venezolano. Durante los gobiernos de Eleazar López Contreras y Marcos Pérez Jiménez, así como en las etapas represivas del puntofijismo, su figura se consolidó como un cuadro fundamental del PCV. Fue miembro del Buró Político desde 1948, desempeñando responsabilidades clave como secretario de Seguridad, secretario Agrario y secretario de Organización. Su capacidad de liderazgo en circunstancias adversas lo llevó a ejercer la Secretaría General del partido en dos ocasiones de forma provisional (1955-1956 y 1964-1967), antes de ser electo formalmente entre 1985 y 1990.

Un hito destacado fue la organización de la VI Conferencia Nacional del PCV en 1952, conocida como la «Conferencia de la Montaña». Este evento, realizado en condiciones geográficas extremas y bajo estricta clandestinidad, evidencia la audacia y determinación de Ojeda Olaechea y sus camaradas para mantener viva la lucha revolucionaria en momentos especialmente difíciles.

También tuvo una participación relevante en la conformación de la Junta Patriótica (1957-1958), contribuyendo a la organización de las masas que derrocaron la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. En este período, su trabajo en la imprenta de Tribuna Popular, órgano del PCV, fue clave para la difusión de propaganda y la convocatoria a la huelga general.

Entre 1965 y 1967 dirigió los trabajos para el célebre escape del Cuartel San Carlos, donde, mediante un túnel construido por el PCV y la JCV, se logró la liberación de dirigentes como Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff y Guillermo García Ponce. Este episodio, en el que también participó el mártir comunista Nelson López, constituye un símbolo de la capacidad organizativa y la resistencia del partido. 

Ojeda Olaechea no solo fue un hombre de acción, sino también un pensador y estratega. Entre sus obras destacan Sobre la cuestión agraria en Venezuela (1960), Situación actual del campo venezolano (1970), en coautoría con Jorge Santana, y Dos nombres. Una vida de acción y pasión (1999). Su producción intelectual refleja su compromiso con el análisis científico de la realidad nacional y la búsqueda de soluciones revolucionarias. Su labor parlamentaria, aunque menos conocida, constituye una fuente valiosa para comprender los problemas del país y las propuestas del PCV para superarlos.

Su pensamiento sobre la democratización institucional, el derecho a huelga, la unidad de la clase obrera y la lucha contra la corrupción fue constante. En sus palabras: «El sistema capitalista es un sistema que tiene todos los mecanismos para la explotación, para la corrupción administrativa y para toda clase de especulaciones (…) es la propiedad privada la que engendra este mal».

El camarada Alonso insistió siempre en la necesidad de fortalecer el partido y su vínculo con las masas:«Debemos plantearnos la necesidad de fortalecer al Partido, política y organizativamente (…) la audacia, la creatividad y la amplitud son condiciones para lograr nuestro fortalecimiento». Esta convicción lo llevó a ser electo parlamentario en cinco oportunidades. Fue el primer comunista elegido diputado en el estado Lara, con amplio respaldo campesino; en 1947 obtuvo 3.000 votos solo en El Tocuyo, cifra significativa para la época.

Su legado constituye un llamado permanente a la unidad de las fuerzas revolucionarias y patrióticas: «Un Partido Comunista fuerte, bien organizado y poderoso será la mejor garantía para avanzar en la construcción de un Gran Frente Nacional Unitario de Fuerzas Progresistas», afirmaba.

Entre los reconocimientos que recibió destaca la Orden de la Amistad de los Pueblos, otorgada el 10 de agosto de 1988 por el Soviet Supremo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) En el plano personal, compartió su vida con la camarada Gisela Falcón, con quien tuvo tres hijos: Belén, Alonso David y Carlos Antonio.

Alonso Ojeda Olaechea, el«Camarada de las Dificultades», dejó un legado que sigue orientando la lucha por la emancipación de los pueblos y la defensa de la clase trabajadora. Como él mismo señalaba: «Entre las tareas más importantes (…) está la recuperación y fortalecimiento del movimiento de masas (…) impulsar el trabajo en el campo (…) y estimular el desarrollo de las organizaciones comunitarias (…) debemos aplicar una eficaz política reivindicativa como objetivo sentido por las mayorías populares».

A 20 años de su partida física, ocurrida el 8 de abril de 2006, sus ideas continúan vigentes.



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